Más allá de los drones y los ajustes a la cooperación binacional.

El periódico estadounidense The Washington Post publicó ayer un reportaje de Dana Priest sobre la colaboración entre el gobierno de ese país y el mexicano en el combate a la delincuencia organizada, específicamente en el marco de la guerra contra el narco. En el reportaje se detallan los puntos de colaboración durante la presidencia de Felipe Calderón, incluyendo el acceso a aviones no tripulados, drones, al espacio aéreo mexicano, así como tecnología de punta, para recabar información sobre los capos de la droga y sus patrones de vida.

Éste punto ha sido enfatizado en algunos medios mexicanos, así como la posterior compra de los aviones por parte del gobierno de Calderón, el hecho de que el acercamiento entre ambos países tendrá que reajustarse en vista de la nueva estrategia seguridad, o la participación de la DEA en la guerra contra el narco (basta con leer los encabezados para darse cuenta qué es lo que más preocupa al periodista en cuestión).

Sin embargo, me salta a la vista un tema mucho más de fondo: la cuestión del quién maneja, y cómo, nuestra estrategia de seguridad. Claro que las tecnologías importan, pero su uso no ocurre en un vacío. El reportaje narra cómo, en diciembre del año pasado y a petición del embajador estadounidense, Peña Nieto envió a cinco funcionarios de seguridad pública (La Jornada menciona a los secretarios de Gobernación, Marina y Defensa, además de los titulares de la PGR y el CISEN). Priest indica que los funcionarios no sabían que esperar de la reunión y en ese momento se enteraron sobre los drones y demás equipo de inteligencia. Ah y claro, “por delicadeza” no se les dijo que en la captura de la mayoría de los capos detenidos en los últimos cinco años se utilizó inteligencia adquirida por Estados Unidos. Se subraya también la cercanía entre la CIA y el gobierno mexicano, nacida durante la guerra fría y fortalecida cada vez más, al grado que Calderón “siempre pasaba por las oficinas de la CIA cuando iba a Washington.” La Iniciativa Mérida tampoco podía quedar fuera, con sus cláusulas sobre entrenamiento y equipo militar, reformas al sistema judicial, estrategia que quedó fortalecida cuando la Oficina del Director de Inteligencia Nacional de EEUU se comenzó a enfocar en los cárteles de la droga mexicanos.

Varias preguntas que siempre he tenido sobre la guerra contra el narco van quedando resueltas: por ejemplo, ¿por qué no se congelaron y confiscaron cuentas bancarias? Porque el Departamento del Tesoro estadounidense temía causar un caos bancario. ¿Por qué hablamos de terrorismo y el acercamiento de al Qaeda con los Zetas? Porque el jefe de operaciones antiterroristas encabezó el lado estadounidense de la cooperación.

Si creen que exagero al pensar que nuestra estrategia de combate al crimen organizado no se maneja desde México, la misma Priest indica que aunque las operaciones diarias se planeaban aquí, requerían el visto bueno del embajador estadounidense, y de igual forma, aunque no se permite a agentes americanos participar en las operaciones, sí están involucrados en la planeación e incluso las dirigen vía remota.

Ahora parece que Peña Nieto busca cambiar la estrategia de combate al crimen organizado, enfocándose (según) en la prevención, con el fin de tener un poco de paz y seguridad en la vida cotidiana de los mexicanos. Tampoco está tan metido como Calderón… después de todo, ésta no es su guerra. ¿Y cuál es la reacción estadounidense ante los cambios? Decir que, dada la corrupción de las fuerzas armadas y el aparato de seguridad mexicano (¿hace uno o dos años no lo eran?) no están dispuestos a compartir información de inteligencia hasta haber aprobado a las personas que estarán a cargo de la estrategia de seguridad y hasta tener garantías para la protección de la información que provean.

No sé a ustedes, pero a mí me suena a berrinche: si no podemos controlar su estrategia, no les damos información.

Acerca de Xalaila

Licenciada en Relaciones Internacionales, próxima Maestra en Terrorismo y Seguridad, activista en derechos humanos, feminista.
Esta entrada fue publicada en México, política internacional y etiquetada , , , , . Guarda el enlace permanente.

Una respuesta a Más allá de los drones y los ajustes a la cooperación binacional.

  1. carolina curtis dijo:

    Qué hacían los “funcionarios” de la embajada gringa cerca de Tres Marías, Morelos llevando por conductor a un alto oficial del ejército mexicano?

¿Tú qué opinas?

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s