¿La mujer perfecta practica yoga?

Cualquier artículo que proclame lo que una mujer debe ser, hacer o decir para ser “perfecta” me causa roña de inmediato. Éste no fue la excepción. Muy poético, muy bonito pero… muy problemático.

El yoga, como la comida orgánica, está de moda, sobre todo entre las clases media-alta y alta. Y la verdad es que hay buenas razones para que así sea: no sólo es un excelente ejercicio, sino que hacer yoga te obliga a pensar en cómo respiras, cómo tratas a tu cuerpo y a tu mente, te ayuda a relajarte y es un buen complemento para la meditación. No hay duda de que es un buen elemento a incorporar para llevar una vida sana.

Mi problema no es con el yoga, sino con el artículo en sí. Las mujeres ya recibimos muchísima presión, por todas partes, para alcanzar un ideal de belleza arbitrario: ser altas pero no demasiado, delgadas pero no flacas, con buen gusto, con una carrera profesional pero al mismo tiempo excelentes amas de casa y madres. En fin, un largo etcétera. Ahora, además, hay que tener tiempo para hacer yoga y aprender a comer saludablemente (porque claro, los alimentos no orgánicos son, casi por definición, no sanos).

Pero desmenucemos:

¿Por qué una mujer que practica yoga es el ideal femenino? Porque es una mujer cuyo espíritu y cuerpo están en perfecta armonía y se nota.

Sí, el yoga ayuda a armonizar cuerpo y mente (o espíritu), pero no sólo en las mujeres, sino en cualquier ser humano que lo practique. Ayuda a sentirnos más centradXs y tranquilXs. Y sí, se nota. Hasta ahí, todo bien.

Una mujer que practica yoga estará tomando agua o electrolitos en vez de alcohol o un café, porque sabe que estar hidratada es más revitalizante que soltura inducida o euforia artificial.

Primer problema. He leído varios artículos que desmitifican eso de que nuestro cuerpo sólo se hidrata con el agua pura. Sí, es importante tomar agua, pero si el enfoque únicamente es la hidratación, es bueno saber que el cuerpo toma líquidos de cualquier cosa que bebamos, sean jugos, refrescos, tés, cafés, sopas o agua. Por otra parte, el café también tiene muchos beneficios que no debemos desdeñar; definitivamente no se reduce a la “euforia artificial.” Dejémoslo en nada con exceso, ni el café ni el agua.

Una mujer que hace yoga irradia luz, se le encontrará en mercados orgánicos sonriendo mientras escoge duraznos. Vestirá ropa suelta pero que halague su esbelta figura o ropa ajustada que haga lo mismo, la confianza en sí misma y el control que ejerce su mente sobre su cuerpo harán que se destaque en cualquier situación.

¿Mercados orgánicos? Si vives en Europa o en Estados Unidos, o en zonas ricas de México, y si tienes suficiente dinero para pagar lo que cobran por los alimentos orgánicos. Quizá sean más sanos que los cultivos transgénicos [no voy a entrar en ese debate ahora, pero es todo un tema muy interesante sobre porqué es falso que todos los transgénicos son malos], pero también causan otro tipo de problemas. Si vamos a “ser conscientes” sobre lo que comemos, no nos limitemos a los beneficios individuales, sino a las repercusiones que nuestros hábitos tienen sobre el mundo.

Y mejor ni decir nada sobre la ropa que “halague su esbelta figura.” No todas las mujeres son esbeltas, y no por falta de ejercicio o por mala alimentación, sino porque *tomen aire* así son sus cuerpos. Y sí, si haces yoga (o ejercicio en general) y comes sano, te sentirás mejor y esa confianza se refleja. Pero es una cuestión se cómo te sientes con tu cuerpo, no sobre si estás esbelta o no. Es bien sabido que las mujeres flacas también tenemos muchos complejos que nos hacen sentir incómodas dentro de nuestra piel.

Una mujer que practica yoga y su compañero escribirán la historia de sus vidas, tendrán hijos con nombres extraños y gustos peculiares. Ella le enseñara todo lo que sabe a sus hijos, desde las posiciones correctas hasta los misterios de una meditación iluminada.

Nomás para no dejar, reforcemos la heteronormatividad y esa obligación que tenemos de tener hijos (con nombres extraños o no). Porque obviamente todas las mujeres buscamos un compañero (al menos no dijeron marido) y todas queremos hijos. Y claro, ella es la encargada de la educación.

En serio, mi problema no es con el yoga. Al contrario. Yo misma llevo haciendo yoga un par de meses y sí, me siento mucho más equilibrada, en armonía, contenta, a gusto con mi cuerpo y con mi entorno, segura en el saber de que estoy donde debo estar, con confianza en el futuro y en mí misma. Los beneficios del yoga son muchos pero de nuevo, no hagan yoga porque alcanzar un ideal de perfección. Conozco muchas mujeres que se sienten igual de bien, llenas de energía y felicidad, y no hacen yoga. Ellas salen a correr o bailan o pintan o cantan o enseñan o van al gimnasio o hacen mil otras cosas que les ayudan a encontrar esa armonía.

Dejemos de afianzar roles y estereotipos para promover un estilo de vida. El enfoque del artículo debería estar en los beneficios del yoga como tal, no en un ideal de la mujer “perfecta”.

Acerca de Xalaila

Licenciada en Relaciones Internacionales, próxima Maestra en Terrorismo y Seguridad, activista en derechos humanos, feminista.
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