Las niñas no son madres

¿Quién no ha oído hablar esta semana de la niña de 9 años que se convirtió en madre en Jalisco? ¿O será que sigo en redes sociales a muchas organizaciones feministas? Como sea, es un tema muy grave y subraya algunos problemas que ya hemos mencionado en este espacio. Muchas personas, al menos en Twitter, se lo tomaron a chiste, creando el HT CuandoYoTenia9Años, como si ser madre a esa edad fuera una elección entre otras, como jugar a las muñecas o hacer una pijamada.

Por mucho que una niña de esa edad ya haya empezado a menstruar, no está en condiciones de ser madre. No hablemos ya de cuestiones económicas, sino mentales y emocionales. Por no hablar de que, precisamente por eso, tampoco puede acceder en plena conciencia a tener relaciones sexuales. Sería muy diferente si tuviera 16 años. Pero tiene 9 y eso implica que fue abusada sexualmente. Ser madre para ella no fue una elección, fue una consecuencia del abuso al que fue sometida, al cual se añade la imposibilidad de abortar para poder seguir con su desarrollo.

Éste es un problema de violencia en diferentes planos. Queda clara la violencia física a la que fue sometida, pero también hay un problema de violencia estructural, en la cual no se le permitió abortar, a pesar de que las leyes de Jalisco contemplan el aborto en casos de violación o en peligro a la salud de la madre, ambos factores en este caso. Y para añadir insulto a la injuria, los médicos decidieron, sin aprobación de la madre de la niña, implantarle un anticonceptivo hormonal subcutáneo. En pocas palabras, decidieron que seguiría teniendo relaciones sexuales y la única preocupación es evitar un nuevo embarazo. No, señores. Lo que habría que evitar es que fuera violada en primer lugar. Lo que hay que evitar es que sea violada nuevamente, no abrir la puerta a más violaciones “porque al fin y al cabo, no se puede embarazar.”

Si bien éste ha sido un caso notorio en los últimos días, es importante señalar que no es el único. Organizaciones de defensa de los derechos de la infancia señalan más de once mil embarazos en niñas de entre 10 y 14 años, tan sólo en 2011. La gran mayoría de estas niñas no puede volver a la escuela; no porque no quieran, sino porque las escuelas las rechazan. Es decir, no hay forma de recuperar no sólo una vida normal, sino de crear condiciones para que estas niñas-madre puedan buscar un futuro mejor, para ellas y para sus hijos.

Es momento de dejarnos de chistes y de congratularnos por haber firmado acuerdos internacionales. Si no se traducen no sólo en legislación, sino en acciones concretas, no sirve de nada. Necesitamos actuar, presionar a las autoridades a que detengan y castiguen a los violadores, a que no interfieran con el aborto terapéutico, a que respeten y protejan el desarrollo pleno de niñas y niños. Y la responsabilidad no es sólo “del gobierno”, de ese ente paternalista y lejano; la responsabilidad es de la sociedad completa. Si no exigimos nuestros derechos, nadie más lo hará.

Acerca de Xalaila

Licenciada en Relaciones Internacionales, próxima Maestra en Terrorismo y Seguridad, activista en derechos humanos, feminista.
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