Reflexiones sobre violencia contra las mujeres

‎”Existen numerosas definiciones de la palabra “violencia” pero podemos destacar una: la violencia provoca sufrimiento, niega a las personas su condición de humanidad.

La violencia no es un fenómeno natural. Algunos dicen que en todo ser humano, así como en otros primates, existe la agresividad como una cuestión biológica. Pero la agresividad no siempre se traduce en violencia. La violencia es un fenómeno cultural, social e histórico. Es cultural porque es aprendida, uno aprende a ser violento, a cometer actos violentos. Es social porque nunca se trata de un fenómeno individual, siempre se da en relación con otros individuos, en el marco de una serie de significados, normas y valores que la estimulan o la inhiben. Y es un fenómeno histórico porque sus expresiones, así como las formas de combatirla, varían de época a época (y también de cultura a cultura). Entonces, resulta errado explicar la violencia contra las mujeres como un fenómeno “natural” en los hombres, mucho peor justificarlo de esa forma: “así son los hombres”.

Hay muchas violencias contra la mujer. Existe una profunda violencia estructural, es decir, la forma como está organizada la sociedad, la economía y el poder produce sufrimiento: desigualdad de oportunidades de acceso a la educación, salud, empleos y cargos públicos. Existe, asimismo, una violencia simbólica invisible, es decir, una manera de conceptualizar culturalmente a la mujer que sirve a la dominación: a la mujer se le concibe sólo como madre y esposa, como alguien que debe pertenecer al ámbito doméstico y que no puede figurar en el público; como alguien que debe servir, que debe existir para otros (y sólo ser servida y consentida en días especiales); como objeto de deseo pero nunca como sujeto deseante. Persiste también una violencia política e institucional, con innumerables omisiones del Estado en relación con el cumplimiento de los derechos de las mujeres, pero también con una serie de acciones, desde el silenciamiento hasta la brutal represión, feminicida, en contra de ellas. Ante las leyes e instituciones mujeres y hombres somos desiguales. Y encontramos incontables casos de violencia interpersonal, cotidiana, en sus manifestaciones física, emocional, económica y sexual.

Todo lo anterior es, desde luego, cambiable. Y muchas (y también muchos) han luchado por ello. Combatiendo la violencia estructural con la búsqueda de igualdad de oportunidades y condiciones; luchando contra la violencia simbólica a partir de la visibilización y erradicación de concepciones y estereotipos sobre las mujeres (y los hombres); remando a contracorriente de las acciones y omisiones de las instituciones públicas y privadas; y luchando diariamente en contra de todo tipo de violencia cotidiana, exigiendo respeto e igualdad, manifestando dignidad. Hay muchas violencias, todas provocan sufrimiento, niegan la humanidad. Pero también hay muchas luchas que buscan una vida pacífica, digna y justa y que afirman la humanidad.”

Rodrigo Llanes

Acerca de Xalaila

Licenciada en Relaciones Internacionales, próxima Maestra en Terrorismo y Seguridad, activista en derechos humanos, feminista.
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