Tolerantes al extremo

[Segunda colaboración en Crónicas Condenadas, primera de mi sección El Lado Amable]

“Hemos sido tolerantes hasta el extremo de ser criticados.” Si bien estas palabras son de Díaz Ordaz, se aplican plenamente al sentir de la sociedad civil mexicana de estos tiempos. Hemos tolerado nuevos impuestos, aumentos a los viejos, impunidad, corrupción, privatizaciones, despidos masivos, recortes presupuestarios, líderes sindicales incrustados en sus organizaciones, represión, matanzas, el crecimiento de la criminalidad en todos los aspectos. Nos hemos quedado de brazos cruzados, meneando la cabeza y quejándonos, pero sin hacer nada al respecto.

Hoy, esto está cambiando. Las redes sociales son una plataforma de expresión y de presión… claro, para quienes tenemos acceso a ellas. Pero incluso quienes no, se han encontrado que vincularse con organizaciones locales o nacionales les da una mayor visibilidad para presentar tanto su situación determinada como sus propuestas o incluso exigencias. Todo esto ha llevado a que Gael García se alíe con Amnistía Internacional para promover la situación de los migrantes, impulsando el trabajo del Padre Solalinde y su albergue en Ixtepec. O que Javier Sicilia pueda convocar a marchas masivas que a su vez generen diálogo con las autoridades (que esto se vea reflejado en políticas públicas o no, es otra historia).

Creo que esto es un gran avance. Finalmente estamos diciendo “¡Ya basta!” Empezamos a vincularnos más a fondo con otras personas que piensan lo mismo, hacemos activismo, sea desde las redes sociales, yendo a marchar, firmando peticiones o hasta organizando/participando en el plantón deindignadXs el próximo 15 de octubre en el Monumento a la Revolución. Se organiza un poco en apoyo a las ocupaciones de otros países (¿les suena Occupy Wall Street? ¿el #15M?) pero también y sobre todo es una expresión del descontento que ya nos rebasó como ciudadanía. ¿Qué se pretende? Únicamente eso, decir que estamos hartos. Que se logre realmente un cambio dependerá de muchas cosas: la afluencia de la gente, el tiempo que dure el plantón, si se logran articular demandas y estrategias claras. Pero en mi opinión, el simple hecho de salir a la calle, retomar un espacio público que suele estarnos vedado, es un gran paso en la construcción de una verdadera democracia.

Tomar la calle es alzar la voz. Es decir somos muchos, más que ustedes, y sabemos exactamente qué está pasando. No lo vamos a tolerar. Es armarnos de valor. Es fortalecer nuestros vínculos, conocer en persona a aquellos con quienes compartimos por Twitter. Es reapropiarnos de lo que es nuestro. Es decir “nosotros somos México”. O en palabras de #OWS : “Somos el 99%” Es un mensaje muy fuerte que merece ser difundido. Es tomar en nuestras manos el curso de los acontecimientos en vez de quejarnos y pensar que nunca podremos cambiar porque quienes tienen el poder no quieren.

Mi mamá siempre dijo, y creo que es muy adecuado en este contexto, “El fuerte puede mientras el débil quiere.” ¿Queremos?

Acerca de Xalaila

Licenciada en Relaciones Internacionales, próxima Maestra en Terrorismo y Seguridad, activista en derechos humanos, feminista.
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