No soy idealista

[Ésta es una colaboración mía en Crónicas Condenadas, blog de mi gran amigo @orsonjpg Fue publicada ayer en la sección Plumas Invitadas..]

Dicen que el que busca, encuentra y me queda muy claro que es verdad. Por ejemplo, mi abuela solía pensar siempre lo peor de la gente y ¿adivinen qué? Siempre se confirmaban sus peores temores. Por el contrario, yo trato de llegar con la mente abierta y pensando que no debe haber ningún problema en lo que sea que esté haciendo, así que en general me salen las cosas bien.

Todo esto para decir que solemos enfocarnos en lo que está mal con nuestro país. Y sí, hay muchas cosas que necesitan mejorar: la educación, el sistema de salud, la economía, la seguridad, el tráfico, la contaminación, el civismo, la apatía y un laaargo etcétera. Pero creo que esto tiene que ver con una cuestión de actitud. Nos la pasamos buscando de qué quejarnos, qué criticar, a quién echarle la culpa. Enfocarnos únicamente en lo negativo sólo genera más negatividad. Gandhi bien dijo: “Les agradezco que me inviten a su manifestación contra la guerra, pero no iré. Asistiré cuando me inviten a una manifestación por la paz”. ¿Suena enredado? Intentaré aclararlo un poco.

La mente no suele mantener registradas palabras como “no” o “contra”. Lo que guarda es la parte activa del enunciado: la guerra, la paz, la violencia, más sangre. Lo que sucede entonces es que eso se va replicando. Uno dice “no a la violencia”, pero nuestra mente sólo se enfoca en “la violencia”, y es lo que reflejan nuestras acciones. Y no estoy diciendo que de pronto todos los que acudieron a las marchas organizadas por Javier Sicilia hayan empezado a matar gente. Simplemente que la energía que soltamos como seres humanos se vuelve negativa y no fomenta el espíritu de tranquilidad y seguridad que necesitamos.

Newton y el budismo no se equivocaron cuando dijeron: “a cada acción corresponde una reacción”. El ejemplo más claro es cuando tenemos pensamientos positivos: los resultados se revierten y somos más felices. Por lo tanto, creo que necesitamos buscar las cosas buenas que tiene nuestro país. El ejercicio es bastante sencillo y cualquiera puede comprobarlo, por ejemplo, subiéndose a un pesero en hora pico. Antes de que me digan que no es un buen ejemplo porque los choferes son agresivos, piensen en la gente que sube por la puerta de atrás. No es necesario que les digan que pasen su pasaje, ellXs mismXs  pasan la moneda y -¡shock!- ésta llega a su destino; no sólo eso, sino que el cambio siempre llega completo. Si creemos que en este país todos somos ladrones y deshonestos, aquí comprobamos que no es así.

¿Que no somos solidarios? Recuerdo un día en el metro, estación Zócalo; una madre con sus hijos hace subir a la más pequeña y justo en ese momento se cierran las puertas, dejando a la niña adentro y al resto de su familia afuera. El susto de la mamá y la hija, la desesperación de perderse en el gentío es indescriptible. Entonces unos tres señores fuerzan las puertas, las abren y la niña puede correr junto a su madre. Si esto no demuestra que sí somos solidarios y compasivos, no sé qué puede hacerlo. Otro ejercicio que podemos llevar a cabo en cualquier momento es subirse al Metrobús sin tarjeta. Pídale a cualquier viajero que le preste su tarjeta y dele los $5 del pasaje. Nadie le negará el apoyo.

No soy idealista; estoy consciente de que la realidad es muy dura y es difícil de cambiar. Pero buscando los aspectos positivos, concentrándonos en ellos, nos será más fácil poner un granito de arena para construir un país mejor. Es sencillo: podemos dar las gracias a los conductores que respetan el paso peatonal, acercarnos al policía que patrulla nuestra colonia, conversar con la señora de las gorditas o con el del puesto de periódicos. La idea es enfocarnos en que vivimos en un país de gente trabajadora (¿han visto a los barrenderos que comienzan su labor a las 4 ó 5 de la mañana?), esforzada, honesta. Somos más que los malos. Hay que recordarlo pero sobre todo, hay que vivirloser el cambio que queremos ver.

Acerca de Xalaila

Licenciada en Relaciones Internacionales, próxima Maestra en Terrorismo y Seguridad, activista en derechos humanos, feminista.
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