La paja en el ojo ajeno (o la falta de civismo)

En primaria teníamos clase de civismo. Supuestamente aprendíamos cómo se conforma el sistema de gobierno mexicano, la división de poderes y demás, pero es una clase que a nadie le interesaba y muy pocos recuerdan. Ahora sabemos de política más bien de manera empírica, porque la vemos y, los menos, la vivimos. Algunos incluso estudian Ciencia Política y/o Sistema Jurídico Mexicano y tienen un entendimiento más claro de lo que sucede y porqué.

El punto de este post no es tanto hablar de política, de nuestros “representantes” o del a situación actual. Quiero hablar del verdadero Civismo, con mayúscula, el que se aprende en casa día a día y no en una clase de sexto. El que nos ayuda a ser verdaderos ciudadanos. El que se demuestra, no sólo votando, sino en el trato que le damos a quienes nos rodean.

Hoy en la mañana el metro estaba peor que nunca. La gente no sólo empujaba, lo que ya es “normal”, sino que daban codazos, pisotones, se metían, bloqueaban las puertas. Y claro, se molestan si dices algo. En la fila del camión no falta quien se mete con el pretexto de “es que está mi amigo apartándome el lugar”, o simplemente salen con que “yo también estoy haciendo fila”. Estuve a dos de echarme a llorar.

Entiendo perfectamente que tenemos prisa, que hay que cumplir con un horario, que mucha gente checa tarjeta y puede hasta perder su empleo por llegar tarde. Pero respetar a quienes están formados desde antes no te va a quitar más tiempo, de todos modos tienes que hacer fila o dejar pasar ese tren porque ya no entraste. O si no te vas a subir porque ya no hay asientos disponibles, no te cuesta nada hacerte a un lado para que quien sí necesita entrar pueda hacerlo.

Como cualquier otro usuario regular del transporte público, hay mil historias de mal servicio: que si se tarda mucho en pasar, que si el conductor frena horrible, que si se va deteniendo cada 2 minutos… en fin, la lista es larga. Y sin embargo, estoy convencida que el problema más grande de todo el sistema de transporte público, llámese metro o metrobús o pesero, es la gente. Esa gente que no conoce de Civismo, con mayúscula, que considera que ser cortés es ser dejado, que no le importa hacerle la vida más difícil a los demás con tal de sacar alguna ventaja – aunque en realidad, se complica la vida a sí misma también.

Necesitamos una clase de Civismo en primaria y secundaria que enfatice los valores ciudadanos como la cortesía y el sentido común, el respeto. Que enseñe que la democracia se construye cada día desde las relaciones personales, incluso con desconocidos. Suena cursi, pero construir un país mejor se debe hacer desde abajo, poniendo en práctica todo lo que exigimos de los demás pero no damos en la misma medida. ¿Cómo podemos pedirle a los políticos que nos respeten si nosotros mismos damos vueltas prohibidas en las calles, tiramos basura y nos gritoneamos vulgarmente por cualquier cosa?

Así que, queridXs lectorXs, ¿cuánto sacaron en Civismo?

Acerca de Xalaila

Licenciada en Relaciones Internacionales, próxima Maestra en Terrorismo y Seguridad, activista en derechos humanos, feminista.
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2 respuestas a La paja en el ojo ajeno (o la falta de civismo)

  1. Gran texto colega,

    La verdad es que la educación cívica es por mucho una de las grandes deficiencias de nuestro país. Cada que leo quejas o que yo misma me quejo del gobierno, de la situación que atraviesa el país por la inseguridad, la falta de oportunidades etc. etc. no puedo evitar pensar que gran parte de nuestros problemas se deben a esta falta de educación cívica. Esta cultura tan mexicana de “el que agandalla no batalla”, de “este es el año de hidalgo” de “primero mis dientes que mis parientes” nos hace mucho, mucho daño.

    Evidentemente sería apropiado recibir algunas clases de educación cívica en la escuela que nos expliquen más allá del Himno, los poderes y el sistema político, pero sería aún más apropiado si desde casa nuestros padres se dieran a la tarea de enseñarnos que el respeto (a las personas, al medio ambiente, a las instituciones) y la tolerancia son en beneficio de todos.

  2. Piojojoi! dijo:

    Seguramente la reprobé como la mayor parte de mis materias :S y no por eso soy mal ciudadano. Tengo mis detalles y por eso intento vivir de la mejor forma en la sociedad. Creo que nuestros pequeños logros se pueden ir multiplicando en las personas a nuestro alrededor.

    Algo que siempre pasa es que vemos nuestras acciones correctas como aisladas y ahí es cuando muchos fracasan y piensan que da lo mismo ser honesto que charlatán, al fin que somos nada entre tantos millones de salvajes. Pienso que el ver nuestros logros en nuestro micro-cosmo ayuda a seguir adelante, ver cómo las buenas acciones en el trabajo cambian el humor de los compañeros, y ahí te das cuenta que realmente es bueno ser civilizado, disfrutas más tu entorno.
    🙂

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