Soy activista, no delincuente.

Como no es novedad, el martes el Secretario de Marina decidió que era buena idea declarar que las organizaciones (no gubernamentales, de la sociedad civil) que critican la política de la guerra contra el narco están financiadas por éste último. En sus palabras, “al utilizar la bandera de los derechos humanos intentan dañar la imagen de las instituciones con el fin malévolo de obstruir la participación de las mismas en su contra y así tener el campo abierto a su maldad”. ¿Fin malévolo exigir que el Estado cumpla con sus obligaciones y respete a la ciudadanía?

Desde hace algunos años soy miembro y activista de una de estas organizaciones. Estuve presente cuando se lanzó el informe sobre abusos militares que trajo a la mesa pública el tema y se comenzó a presionar de manera seria y coordinada por la eliminación del fuero militar en delitos cometidos contra civiles y sobre todo, por la reforma en materia de derechos humanos y ahora la política. No sólo estamos ejerciendo nuestros derechos y obligaciones, estamos exigiendo que el gobierno no ignore vilmente toda la primera parte de la Constitución.

Este tipo de declaraciones por parte de un Secretario de Estado está criminalizando a la ciudadanía. En pocas palabras, se está adjudicando el derecho (¿y la responsaibilidad?) de detener a cualquier ciudadano que piense diferente, que exprese una opinión contraria a la oficial o que critique alguna política que no es de su agrado. Quien haya leído novelas distópicas se sentirá identificadX.

Empiezo a temer porque la situación va de mal en peor. A este gobierno no sólo no le importa lo que su gente piensa o cómo vive. Las recomendaciones y sentencias de la CIDH son letra muerta; sus obligaciones para con lXs defensorXs de derechos humanos al parecer son inexistentes. Yo no quiero vivir en un país así y seguiré apoyando a quienes trabajan por construir un México mejor. Recuerdo las palabras de Voltaire: “Puedo no estar de acuerdo con lo que dices, pero defenderé hasta la muerte tu derecho a decirlo” y también las de Benjamin Franklin: “They who can give up essential liberty to obtain a little temporary safety, deserve neither liberty nor safety.” No estemos dispuestos a hacer a un lado nuestra libertad de pensamiento y expresión a cambio de combatir al narco. No son mutuamente excluyentes. Al contrario. Si de verdad queremos paz y estabilidad, necesitamos más que nunca proteger nuestros derechos.

Acerca de Xalaila

Licenciada en Relaciones Internacionales, próxima Maestra en Terrorismo y Seguridad, activista en derechos humanos, feminista.
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