Reirse de la violencia

Hay un tema al que le vengo dando vueltas desde hace algunos días. Todo comenzó cuando en una cena con mi novio y sus amigos, alguien contó una anécdota, supuestamente graciosa: Un chico salió de una fiesta, borracho y estampó el coche. El papá lo envió al hospital militar y dio instrucciones para que “lo esperaran”. Después de la revisión, llega el médico, se pone los guantes de látex y le inserta dos dedos por el ano. Alrededor de la mesa, hilaridad general. Todos soltaron la carcajada.

Es decir, todos menos yo. En primer lugar, no acabo de entender qué clase de padre manda violar a su hijo como “lección” para que no vuelva a manejar en estadio de ebriedad. Y número dos, a qué clase de personas una violación les parece graciosa.

Gracias a situaciones como ésta es que se perpetúa y legitima la violencia en general y la violencia de género en particular. Así como a este pequeño grupo de individuos les pareció graciosa la experiencia del muchacho, hay muchos grupos de hombres, por ejemplo en Ciudad Juárez, a quienes les parece extremadamente cómico secuestrar, torturar, violar y matar mujeres. Y la situación no se resuelve porque hay muchas personas que piensan así: que no es algo grave. En todo caso, es una “lección”. “Se lo merecía por ____ [inserte aquí su argumento favorito]”.

Resolver problemas como la violencia o los feminicidios (expresión más extrema de la violencia de género) va más allá de llevar a los responsables ante la justicia. Es absolutamente necesario educar a la gente, cambiar paradigmas. Tenemos que dejar de pensar que una violación es algo divertido, gracioso, una buena forma de enseñar. Y eso se va a dar no sólo cambiando los libros de texto o capacitando a los maestros o cambiando los contenidos de las telenovelas. El esfuerzo debe empezar con uno mismo: alzando la voz y mostrando nuestra incomodidad o descontento en situaciones cotidianas. Debo confesar que yo no detuve las risas alrededor de la mesa. Dejé que pasaran y se cambiara el tema. Después hablé en privado con Mr Xalaila para exponerle mis argumentos. Pero me queda claro que la próxima vez, debatiré en público porqué no debemos reirnos de la violencia perpetrada contra cualquier otra persona.

Acerca de Xalaila

Licenciada en Relaciones Internacionales, próxima Maestra en Terrorismo y Seguridad, activista en derechos humanos, feminista.
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Una respuesta a Reirse de la violencia

  1. Orson JPG dijo:

    Me parece que hemos dejado muy laxa, muy floja la línea que divide el humor, incluso el humor sádico (que también se disfruta) que otorga una anécdota de lo que debemos entender como reflejo de una realidad. Sí es cuestión de paradigmas, pero necesitamos más la dósis de “ubicatex” diaria que vamos perdiendo conforme el ritual de lo habitual nos roba el asombro.

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