De regreso en la Edad Media

Al menos, ésa es la impresión que me queda después de leer las notas sobre la propuesta de quemar el Corán, presentada por un pastor evangelista de Florida. Si bien la reacción ha sido unánime al condenarla, el reverendo Terry Jones sigue inflexible: el 11 de septiembre de 2010 el Corán arderá en su parroquia. ¿La justificación? “El Islam es del diablo” (no les pongo el link porque es darle más publicidad a sus ideas retrógradas y extremistas, pero pueden buscarlo si les interesa).

Ya lo han señalado diversas autoridades de todo tipo, pero no está de más subrayarlo: acciones como ésta generan más odio. Son igual de terroristas que los ataques suicidas o la negación del Holocausto. Realmente ¿qué ganan quemando el libro de santo de otra religión? Después de todo, no somos tan distintos. Pero claro, para entender eso tendríamos que leer sus libros en vez de quemarlos.

Además, me parece absolutamente contradictorio que el representante de una fe que supuestamente se basa en el amor al prójimo rechace a sus semejantes de manera tan tajante. No veo dónde quedaron las enseñanzas de Cristo en todo esto. Por lo visto, en otro libro que acumula polvo sobre las estanterías de Terry: la Biblia. Y si acaso lo ha leído, no ha sido con detalle, sino interpretándolo a su conveniencia.

Ése es el problema de las interpretaciones: cada quién entiende lo que quiere y lo aplica como se le da la gana. Los que critican la sharia sin saber ni qué es intentan convencernos de usar los mismos métodos que los fundamentalistas islámicos en su contra, arrastrándonos a un fundamentalismo cristiano, rechazado por la misma Iglesia. Francamente, no entiendo dónde está la lógica en todo esto.

En lugar de quemar libros, deberíamos hacer círculos de lectura para entendernos mutuamente. Compartir lo que nos hace diferentes para darnos cuenta que no lo somos tanto. Que las normas religiosas surgieron en un contexto específico pero que lo fundamental permanece y es lo que genera la fe: el amor. Para mí, esto es especialmente importante cuando se trata de religiones que surgieron en la misma región, por lo que son prácticamente hermanas. Si de verdad queremos la paz, empecemos a predicarla… con el ejemplo

Acerca de Xalaila

Licenciada en Relaciones Internacionales, próxima Maestra en Terrorismo y Seguridad, activista en derechos humanos, feminista.
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